Primer contacto con el Islam

La religión está relacionada con la cultura. El ser humano combina a ambas y las amolda según las circunstancias en las que se encuentra

Ese es la conclusión a la que llego al entrar en el Centro Cultural Islámico Catalán, en la calle Rafael Capdevila de Barcelona. He quedado allí para asistir a una conferencia sobre el islam, después de que el día anterior, al llamar por si me podían recomendar una mezquita para asistir al rezo sin ser musulmana, el encargado del centro, Manel, me recomendara desechar la opción. “Los imanes suelen ser algo reacios a que entre una persona ajena” y me aconseja el centro, donde van musulmanes procedentes de diversos lugares.

Pero a la hora de entrar, aunque recuerde estas palabras, sigo nerviosa. ¿Me habré vestido bien? ¿Sabré comportarme? ¿Llamaré la atención si no llevo velo?

Siento cierta inquietud al ir sola. La entrada está decorada con azulejos blancos y azules. En el centro, una pequeña fuente y un niño que juguetea tímidamente con el agua.

Dos escalones y me encuentro en una sala amplia, dos oficinas abiertas en la parte izquierda y dos filas de sillas pegadas a la pared derecha, en las que están sentadas mujeres y hombres de diferentes nacionalidades. Respiro hondo tras comprobar que muchas de las chicas jóvenes, que parlotean alegremente, no llevan velo. Aunque sé que no debería preocuparme, voy con pies de plomo, no quiero parecer ignorante.

Ya son las 11.30 y va a empezar la conferencia. Entramos en una habitación no muy grande, con las paredes adornadas con un zócalo alto, de azulejos blancos, rojos y azules, y en la parte superior pósteres con explicaciones de algunas partes del islam e inscripciones en árabe que rodean la sala. Quiero optar por la discreción, así que me siento en la última fila de la parte izquierda.

Noto que alguien me está mirando: “Te has equivocado de lado” me dice una chica sonriéndome, “ese es el de los hombres”. Me sonrojo levemente y le doy las gracias por avisarme. Qué torpe. Me vuelvo a sentar, ahora sí, en el lado correcto. La sala empieza a llenarse. Mujeres que se saludan con dos besos o efusivos abrazosy hombres, que se limitan a un amistoso “salam aleikum” (“la paz sea contigo”). Ellas visten de forma muy diversa. Las más jóvenes, con pantalón, camisa y, algunas, aunque no todas, con hiyab, el pañuelo que cubre la cabeza. Algunas de las mayores usan la abaya, el vestido tradicional de las musulmanas magrebíes y de la Península Arábiga. De entre los hombres el único con una indumentaria distinta es el imán (“el que predica la fe”), que acaba de entrar por la puerta, y al pasar entre las filas de sillas hace ondear los bajos de su túnica blanca y marrón. Se sienta frente la mesa dispuesta al final de la sala y observa el público tras sus gruesas gafas, mientras entran los últimos rezagados.

En pocos minutos la sala está a rebosar y el imán empieza su discurso en árabe. Antes que me preocupe por cómo le voy a entender, una joven, que viste una chaqueta de una conocida marca de ropa y un hiyab verde pistacho, se coloca a su lado y traduce al castellano.

La charla forma parte de un ciclo de conferencias sobre los 5 pilares del islam, uno de los cuales es la visita a la Meca, cosa que aprovecha la chica para explicar su viaje a la ciudad sagrada: “Es como si te elevaran hasta el cielo”, pronuncia evitando emocionarse. Y con el buen clima creado con la intervención, el imán procede a reflexionar sobre el ayuno durante el Ramadán, en un mes del año que va variando con el calendario lunar; y el derecho de los pobres al dinero sobrante de los ricos, el sakat.

Habla sobre la importancia de que el creyente acuda a Alá en busca de ayuda ante una duda existencial, porque “¿verdad que si nosotros tenemos un problema con el ordenador lo llevaremos al técnico de ordenadores y no al de coches?”. Y pasa de lo espiritual a lo cotidiano, de las tentaciones de Satán, al adulterio y las relaciones prematrimoniales. Y cuando termina me encuentro mucho más relajada. La inquietud que  sentía al entrar ha desaparecido.

Al salir reflexiono sobre las bases de las religiones. Planteadas de formas y grados distintos, ¿comparten todas la finalidad de establecer unas normas de convivencia y garantizar el bienestar, a su manera, de la comunidad?

Para más información sobre:

La religión musulmana

La situación de los musulmanes en el mundo

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